Ayer el viento soplaba, en un atajo de una calle de tierra
iban las dos abrazaditas, caminando despacio pasito cortos.
El viento las castiga su cara, sus pelos lacios, acariciaban las
narices frías.
Las orejas entumecidas se volvían violetas.
El viento les seguía recordando que estaban con sus ráfagas,
había gente que pasaba por su lado pero nadie las veía,
una la más baja, llevaba algo en las manos lo protegía con fuerza
sobrehumanaera su mayo activo algo que era parte de su
humanidad.
Ya les quedaba poco sus ropitas, algo rotas eran testigo de
remiendos,esta tenia olor a humo calefacción de pobres leña social
le dicen ahora,los hombres siempre inventamos palabras para
tapar nuestras míseras, pero siempre nos acomodamos al mejor
postor.
Caminaban sus pasos eran solo uno, sus manos entrecruzadas sus
miradas se juntaban en una sola seguían a veces perdían el
equilibrio, pero se levantaban como dos pájaros batiendo sus alas.
Era como un descenso brusco rápido, como un puñal que secciona
la carne.
Ahí van ellas la pobreza y la falta de educación están en todo el
mundo.
Nos duele y nos crea congoja, en los que creemos en una sociedad
mejor